«Canto de Dios para Margarita» Desde Cuba

Hermanita Mayte, de Cuba, nos cuenta su experiencia de Dios descubierta acompañando a una amiga entrañable.

Los comienzos

A  finales del mes de abril y principios del mes de mayo, viví una experiencia digna de ser contada. Hacía más de 15 días que nos habíamos enterado: Margarita, cuñada de nuestra hermanita Victoria, se había caído de la cama. Esta caída le trajo consecuencias.

Sra Margarita

Hermanitas Rosetta y Norma fueron a visitarla y la encontraron muy desmejorada. En ese momento, todas nosotras, hermanitas, tomamos conciencia de la necesidad que tenía de ser acompañada y nos comprometimos a vivirlo.

La solidaridad vivida

Llegué a su casa el miércoles 28 abril sobre las 4:30 pm. Ella estaba sentada en la sala, acompañada por dos de sus buenas vecinas. Decía: «Me ahogo «. Al escuchar su clamor pensé: «¡Tengo que hacer algo! ¡Tengo que llevarla al hospital para que, al menos, pueda tener oxígeno!». Acto seguido me pregunté: «¿Cómo la llevo?». Pues no tenía más que 5 pesos en el monedero. Me recordé de un amigo taxista que nos había brindado varios servicios y lo llamé.

Otro desafío a remontar era que Margarita no era capaz de dar un paso y teníamos que bajarla dos pisos para llegar al taxi. Con ayuda de una santa mujer, que después me acompañó al hospital, ella buscó dos borrachitos que la bajaron con inmenso amor y ternura. Tengo que confesarles que el taxista vino enseguida, la llevó al hospital, no cobró nada y continuó a interesarse por la «señora» durante varios días.

Cuando llegamos al hospital habían muchísimas personas. Como ella se venía ahogando, nos priorizaron. Así fuimos para hacerle los análisis. Más tarde supe, que el muchacho que le extrajo la sangre, trabajaba en el Banco de Sangre. Su delicadeza para con la enfermita me conmovió y desde ese momento, lo recibí como regalo de Dios.

Una vez que estuvieron listos los resultados de los análisis nos mandaron a ir a la Sala de Observación de Respiratorios del Cuerpo de Guardia. Aquella sala estaba llena totalmente. Hasta en el pasillo había camillas. Nos dijo el médico: «Busquen, aunque sea una camilla, para acostarla».

Desde que habíamos entrado en la sala, vi una cama que nadie ocupaba. Se lo dije al médico varias veces y él siempre respondía que estaba ocupada. No obstante, mi percepción no me engañaba.

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La «sinfonía» de la vida comunitaria…en pandemia.

Vida Comunitaria……nuestra vida comunitaria

Htas Paula Regina, Carmen Alicia, Graciela Inés y Camila en la fraternidad de Monte Chingolo. Gran Buenos Aires

Aunque tod@s participamos de la común humanidad y estamos llamados a ser comunitarios con los otr@s, no tod@s vivimos en una comunidad, y menos “religiosa”, y, a veces, “es bueno pensar (como decía una de mis hermanas) en nuestra vida comunitaria que es un privilegio que a veces olvidamos. Doy gracias a l@s lectores de esta página porque me dan la posibilidad de pensar y escribir algo sobre el tema.

No voy a escribir sobre el carisma común, que por alguna punta nos atrapó y conquistó, y nos hizo encontrar; sino de esta “Sinfonía” que es la vida en común, cada una con sus instrumentos muy diferentes….

Lo primero es Dios, así que empezamos el día rezando juntas, con tiempo, compartiendo lo que el Espíritu nos inspiró. Y con esa fuerza vamos a la lucha diaria.

En este tiempo de Pandemia, estamos en la casa casi siempre las cuatro hermanitas. Así que hay que afinar los instrumentos para que salga algo más o menos potable….

Nos organizarnos semanalmente en las tareas de la casa, para el uso de las computadoras a causa de los zoom diferentes en que participamos, los días de “revisión de vida”, los horarios de comidas juntas con sobremesas más largas, las salidas por la salud y las distracciones juntas con películas o juegos los fines de semana; y lo que es muy importante para la vida en común, los momentos de soledad diarios y durante el mes, momentos más largos.

Después en “la cancha”, llegan los imprevistos, llamadas telefónicas, y a la puerta, que una u otra atiende….noticias que llegan, tristes o alegres para compartir; por el momento no recibimos ni hacemos visitas, por los contagios. Las extrañamos, si.

La vida comunitaria es difícil como la vida del mundo es difícil, y es por eso que podemos rezar-interceder por tod@s. Experimentamos los sentimientos de cualquier persona… y perseverar es un regalo de Dios acompañado de la sinceridad y verdad de nuestra parte. Así es escuela de dar y recibir perdón, de pasar de la tribulación a la paz, de la tristeza a la alegría y sobre todo aprender el buen y querido humor sobre nosotras mismas. Entonces es como el final de la bella Sinfonía donde todas aplaudimos y nos da fuerzas para seguir… seguir a Jesús.

Hta Graciela de Jesús. Buenos Aires.

Formarnos y soñar…

Nos hemos regalado una mañana juntas… dos horas para formarnos en la comunicación digital y soñar… Diferentes por orígenes, edades, países, edades, inserciones… Diferentes y unidas hacia la unidad de un Carisma que nos une… desde el Norte América (USA-Canadá), hasta el extremo sur: Argentina-Chile, pasando por México, Cuba, Brasil, Uruguay construyendo fraternidad en las rupturas del mundo, mirando el otro/a con los ojos de Dios, gritando el Evangelio con nuestra vida frágil, cotidiana, entregada.

Para nuestra Fraternidad, que nació de un encuentro… y que sólo se entiende a través de las palabras “presencia”, “gratuidad, “encarnación”, “como Jesús en Nazaret” … etc.  la virtualidad está en la listita de los nuevos desafíos que nos toca vivir.

Las hermanitas de América, del Norte al Sur y Cuba, nos animamos a dar un primer paso juntas Nuestro encuentro, nos llenó de alegría y era la vigilia de Pentecostés. Nos acompañó Patricia Morgante (Mujer laica italiana experta en comunicación digital).

Con ella abordamos lo que nos desafía… presencia y virtualidad, misión con los medios de hoy, “se trata de aprender a manejar estas dos complejidades” ya que “la vida concreta es la que revela la sabiduría profunda”, “la virtualidad desafía nuestro estilo habitual”

¿Cuál es nuestro estilo, para habitar la realidad virtual?

¿Qué rasgo o palabra de nuestro carisma necesita el mundo de hoy?

Misión: Presentes donde la vida está latiendo

Necesidad de crear redes sociales vivientes, compartiendo noticias, misión.

Discernimiento virtual: compartir lo que ayuda a la vida, de modo liviano  profundo (ágil)

Inserción: La comunicación virtual, no impide la inserción, se nutre de ella. Visibilizar la realidad. Estar donde están las personas. Comunicar historias humanas. Lo que yo viví en esta  la historia. Una historia puede producir una narración que aporta a la vida.

Contemplación: En medio de una ola constante de imágenes. Percibir el sufrimiento de una persona abandonada.

Desafío de los límites en las redes. Donde vivimos muchas veces las conexiones son precarias.

¿Qué estilos podemos tener para mostrar el mensaje de una foto? Creatividad en el uso de fotos simbólicas.  Tenemos desafíos y también recursos.

Reconocer: Tenemos resistencias para habituar lo virtual… Nadie puede solo/a en lo virtual.

Tenemos que formarnos. Aprender con otras/os.

Crear alianzas de generaciones diferentes. Innovar el lenguaje a más moderno para alimentar la vida.

Pascua de hta Marina… en Santiago de Chile. «Tan extraordinariamente simple, tan excepcionalmente bella… Así es la vida de Marina…»

“Darás testimonio del amor fraterno en el mundo, para que en ese signo se reconozca la Presencia del Señor. Esta es la obra fundamental de toda tu vida.” (Hta. Magdalena de Jesús, 1 de mayo de 1982)

Hta Marina

Ciertamente, la hermanita Marina de Jesús fue signo de la Presencia del Señor en medio de su pueblo. Signo de una Presencia sencilla, discreta, amorosa, servicial, atenta… En sus múltiples trabajos (como cuidadora de plazas en Santiago, como trabajadora temporera en Copiapó, haciendo distintos tipos de costura); en la vida cotidiana de la población (tanto en la feria como en la cocina, o en el compartir de las penas y alegrías de las personas de la población); en los momentos de oración junto al Señor; en la disponibilidad y el servicio en la vida comunitaria…

Sin lugar a dudas, es en sus vínculos donde el Amor de Dios se hizo más presente: en su manera de estar y escuchar, en sus bromas y ocurrencias… En ese continuo dar y recibir que se teje en la cotidianeidad de la vida… En la reciprocidad que construye relaciones igualitarias… En la fidelidad amasada en risas y llantos compartidos…

Nada extraordinario, nada excepcional… como un amanecer, como una sonrisa, como un colibrí que visita nuestro jardín… Tan extraordinariamente simple, tan excepcionalmente bella… Así es la vida de Marina…