“Yo quiero romper mi mapa, formar el mapa de todos…»

Cuando llegó el año 2000, yo estaba de visita en Chuy, una ciudad construida entre dos países: una calle separa a Uruguay de Brasil. Por eso, en esta frontera, la fiesta de fin de año la celebramos dos veces… La diferencia horaria nos dio la posibilidad de duplicar los buenos deseos para el año, el siglo y el milenio que llegaban… En ese momento no había extranjeres… Aquí las Fronteras se derribaron para celebrar y compartir la vida…

Pero, muchas otras veces percibimos las fronteras como lugar de amenaza, de riesgo… Los Estados tienden a endurecerlas cada vez más, a crear muros para protegerlas… Y si las fronteras no son respetadas, hasta podemos intentar “eliminar” a quienes las desafían… Lo sucedido en el norte de Chile es, desafortunadamente, sólo una manifestación más de lo que vivimos cotidianamente…

Sin embargo, otras tantas veces las fronteras han sido espacios de verdadera “revelación”, de plenitud, espacios de encuentro. Pues, así como la gente que abandonó Babel, temerosa de quien hablaba otra lengua, tendió la primera Frontera…  la humanidad nueva, al abrigo de Pentecostés, está esperando que se nos abran los brazos… Las fronteras de dos cuerpos fundidos en un abrazo son, no pocas veces, la fuerza que necesitamos para seguir caminando… Ese abrazo que nos convierte en un nosotros fecundo que no niega nuestra identidad profunda, sino que la libera para la Vida Compartida…

Siempre existirán fronteras que es imprescindible respetar: la frontera del misterio de la vida y de la muerte, la frontera de la conciencia humana con sus motivaciones y sus anhelos profundos…

Pero hay otras fronteras que es preciso deconstruir. Son aquellas que nos aíslan y nos marginan, que nos separan de las otras personas queriendo erigir un espacio “seguro”, un espacio sin riesgos… La vida sin el riesgo del encuentro, sin la aventura del compartir, es un mero sobrevivir, unos pulmones que respiran sin aliento, un corazón que late sin palpitar…

La invitación de Daniel Viglietti, el cantautor uruguayo, sigue más vigente que nunca: “Yo quiero romper mi mapa, formar el mapa de todos… Ayúdenme, compañeros. Ayúdenme, no demoren. Que una gota con ser poco, con otra se hace aguacero.”

Hta Adriana

Noviciado en Casablanca… «dejándose formar…»

Tanto el Islam como el Marruecos, permanecerán profundamente presentes en la vida del hermano Carlos de Jesús, además de un amor inmenso hacia sus gentes.

Qué alegría hoy, saber nuestras cinco hermanitas novicias en Casablanca, una de ellas, chilena…dejándose formar en el seguimiento de Jesús y en la fraternidad, por ese mismo pueblo.

«Hice la experiencia concreta del AMOR»…

La vida a veces nos pone en situaciones extremas donde nuestras opciones por Jesús y la “Oración de abandono” se hace más concreta, encarnada a veces dolorosa…convencidas que sea como sea, siempre será para más vida… “Las hermanitas enfermas, pedirán la gracia de la aceptación de su prueba en un total abandono, seguras que a través de su impotencia y sufrimiento son particularmente amadas por Jesús y que concretamente unidas a su pasión y su cruz, viven quizás uno de los momentos más fecundos de su vocación de “Salvadoras con Jesús” (De las Constituciones)

Tomamos trozos de cartas de dos hermanitas que nos comparten cómo la enfermedad las ha plasmadas y las ha unido a la pasión y Resurrección de Jesús… Momentos difíciles, sin embargo, llenos de vida y profundidad…

De Hermanita Paula: Hoy hace 2 meses que me operaron; es decir que hace dos meses que volví a nacer… Puede sonar exagerado, pero quien pasó por allí comprende…  Ahora vemos, por los indicadores que dieron los análisis, que el cáncer me puso al borde de la muerte, sin saberlo, aunque el dolor me lo hacía intuir…

Hoy celebro la Vida, que Dios quiso regalarme otra vez, para que mire con nuevos ojos; algo que voy disfrutando cada día, con cada despertar. Cada noche, antes de cerrar los ojos y lograr dormir.

Y la Vida se presenta diferente a como era antes. No encuentro palabras para expresarlo, porque no es que antes no la valorara o no la disfrutara. Es como entrar en otra dimensión de la Vida… ¿será eso Resucitar?… Como sea, es muy bueno (Gén. 1, 10)

La mejor de las noticias, y la más esperada: ¡ya no hay registros de cáncer en mi cuerpo!!!… De todos modos, haré quimio y radioterapia preventivas.

El oncólogo que me atiende me da (a mí y a cada paciente) todo el tiempo del mundo. Eso hace que las esperas sean realmente largas (más los viajes…). Claro que, al entrar al consultorio, las esperas se olvidan y el tiempo se agradece. Me siento cómoda, a la vez escuchada y respondida. Creo que estoy en buenas manos y me da confianza.

Gracias por el cariño y la oración, que es una de las partes más importantes del tratamiento. Y de la Vida

Por aquí me quedo, porque lo demás pertenece al futuro, que está en muy buenas Manos…

De hermanita Donata: “Si, la idea es contarles cómo voy con mi enfermedad y mi tratamiento, compartirles las luces y las sombras de este tiempo, que es el tiempo más intenso y significativo de mi vida… que vino a darle continuidad a mi tiempo de renovación…que sigue en curso…y que le faltaba este aspecto.

Bueno, ya saben… operada en julio por un Carcinoma del Endometrio, después de un rápido post operatorio, empecé la quimio y la radio…

En la carta que les escribí en julio, después de mi operación, les hablaba de la metáfora de la perla… Esta metáfora me ha trabajado mucho. En estos meses me ha habitado la certeza que esto es para mí y no contra mí.

Traté de defenderme de la autocompasión, de ponerme en la situación de “enferma”, del victimismo etc… intuyendo que ahí estaba “la perla” a construir y descubrir y no podía dejar pasar esta oportunidad que me era regalada como un tesoro valioso, una fuente de bendición.

La enfermedad me ha puesto en la situación de conectarme con el aspecto más tierno y frágil de mi misma, la parte más humana…

Al comienzo me preguntaba ¿“por qué a mí”? Después de un tiempo me decía ¿y por qué no a mí? Y he empezado a percibir la enfermedad como un “regalo”, una oportunidad única para crecer… recibiéndola, aceptándola, agradeciéndola… haciendo lo que hay que hacer para salir enriquecida y trasformada…

 Y en esto hice la experiencia concreta del AMOR y a esto mis hermanas han aportado mucho al demostrármelo en miles de detalles.

Lo que me ha ayudado:

He tratado de vivirlo sin dramas y sin misterios dentro de los altos y bajos normales de la enfermedad. He tratado de vivir “la vida normal” para no hacer pesar la enfermedad sobre las otras, pero sobre todo para defenderme de mí misma, de la posibilidad de la auto conmiseración y del victimismo… así evitar la parte “depresiva” de la enfermedad.

En los días que he estado peor (vértigos, dolores musculares y articulares, cansancio extremo etc…) lo fundamental ha sido “entrenar” la emoción de la “gratitud” … Si, agradecer en lugar de quejarse me ha transformado la vida, agradecer por las pequeñas cosas de la vida cotidiana: un mensajito recibido, un preguntarme “¿cómo te sientes hoy?”, una sonrisa de mi hermana, un llamado, la cadena de oración por parte de la comunidad cristiana, un grupo de amigas que se turnan para ir a buscarme a la salida de las terapias…y podría seguir… Todas cosas que me han llenado el corazón y me han llevado a cantar “gracias a la vida que me ha dado tanto…” Así me he tomado el tiempo de releer mi vida en clave de “gratitud” y me di cuenta que es maravilloso… cambiándote completamente la percepción de las cosas…

La situación me ha obligado a “ir más lenta” y me di cuenta de la importancia de esto…y de lo que esconde ir siempre de prisa… La debilidad es la que te pone de verdad frente al otro en las mismas condiciones que no elegiste y la que te da la posibilidad de solidarizar con los otros… Ha habido días en que me di cuenta que no podía ni rezar, ni una idea o un pensamiento que me pudiera ayudar, reflexionar…e hice la experiencia de lo que me dijo una vez hta Iris Mary:  “Hay situaciones en la vida en las que el cuerpo mismo se transforma en oración”

Lo que se viene:

En el transcurso de la primera quincena de marzo, haré los últimos exámenes de control. Si todo sale bien me darán de alta y sólo tendré que mantener bajo control esta situación… Mientras tanto, siento que voy recobrando fuerzas, energías y entusiasmo. Cada día más… Y sólo me queda agradecer al Señor por tanta intensidad…”

Testimonio sobre el hermano Elías – Chile

Hno Elías, el primero a la isquierda

Elías, hermano muy humano y muy fiel en la amistad
Matías Valenzuela, un hermano de la Congregación de los Sagrados Corazones, nos ofrece una lectura de la vida del Hto. Elías, un amigo de Jesús y de su pueblo.

El 4 de septiembre (2018) falleció en el Hospital San Juan de Dios, en Santiago de Chile, Elías González Robinson a la edad de 91 años (nació el 29 de julio de 1927). Él pertenecía a una comunidad religiosa llamada Hermanitos de Jesús inspirada en el carisma de Carlos de Foucauld que movió a muchos hombres y mujeres desde inicios del siglo XX a abrazar el estilo de la vida oculta de Jesús, en Nazaret.

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