Aniversario del nacimiento de la fraternidad de las hermanitas de Jesús

El 8 de Septiembre celebraremos los 82 años del nacimiento de la Fraternidad…

Hta Magdalena en Argelia

Decía la hta Magdalena: “Cómo no voy a aceptar con sencillez, relatar la historia de esta fundación, en la que Dios lo ha hecho todo de una forma tan evidente” … Se resume en estas palabras: “Dios me tomó de la mano y, ciegamente, lo seguí” … “en la oscuridad aparentemente más completa y en la ausencia más desconcertante de medios humanos, pero con una confianza ilimitada en la omnipotencia de Jesús, Señor de lo Imposible”

En su propia vida, la hermanita Magdalena sintió un cambio “tan radical”, como ella dice, fue una profunda experiencia, que vivió cuando falleció su hermana, “yo tenía 20 años, era la persona más tímida y encerrada que podía haber en el mundo, era mi verdadera naturaleza… En un momento, delante del cuerpo de mi hermana, una segunda naturaleza reemplazó a la primera y yo salí distinta de cómo había entrado”

Esta experiencia dolorosa y transformante, me hace pensar en este largo tiempo de “pandemia”, que transitamos como humanidad… y que vamos descubriendo como “límite y oportunidad para reinventarnos” … como personas y como sociedad. 

Hta Carmen Alicia en el comedor popular de Monte Chingolo en Buenos Aires

Volviendo a este llamado primero, encuentro la fuente en el Amor de Dios y en el Evangelio, allí se va revelando constantemente Jesús de Nazaret… En los comienzos nuestra vocación se definía: “contemplativas y nómades”… en estos tiempos de “itinerancia”, para estar más cerca de l@s hn@s más pobres y excluíd@s, invisibilizad@s porque no cuentan en esta realidad que vivimos… siento que la presencia inserta en el “corazón de las masas” (barrios populares, comunidades indígenas, pequeñas poblaciones rurales), ahonda su sentido en la Encarnación de Jesús… y es la vida contemplativa la que me vivifica en la Palabra de Dios, la Adoración Eucarística, el silencio, los tiempos de desierto y oración…

La convivencia cotidiana me permite quedar cercana y buscar el encuentro en la amistad, vecindad, con l@s compañer@s de trabajo (en las cosechas de algodón, caña de azúcar, poroto, maíz), en casas particulares, trabajos artesanales de la comunidad mapuche (tejidos en telar), dulces caseros…   Este compromiso con el trabajo manual para sostenernos y la condición social de los pobres como lugar de vida, nos revelan ese misterio de las Bienaventuranzas que Dios confía a los sencillos.

Esta manera de vida religiosa, que buscó el hermanito Carlos de Jesús, me mueve a una renovada apertura, desplazamiento, por caminos de solidaridad, fraternidad… porque el Misterio de Gratuidad de Dios, alumbra y mantiene esta sed en el  corazón y en nuestras pequeñas comunidades, donde apostamos a “la fecundidad de la semilla que crece sin que sepamos cómo”, porque Dios es Amor.  

Hermanita Carmen Alicia                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                       

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