Chile. La cuarentena…es tiempo de…

Este tiempo de cuarentena, es tiempo de estar más “adentro”, en casa.

Es tiempo de más compartir entre nosotras con un ritmo más suelto, más flexible. De hacer cosas pendientes, de poner orden, de aceptar que me puedo enfermar y morir como simple mortal, sin fecha preestablecida. Es el lujo de tener misa en casa en la cual ponemos lo vivido, las preocupaciones, las intenciones que llevamos…

Es un tiempo de cercanía con la gente de la parroquia que se reúne cada día alrededor de la oración transmitida en vivo por las redes sociales, desde una de nuestras casas. Nos hace más cercanos porque entramos en la forma de orar y expresarse de cada familia, porque llevamos juntos las intenciones de unos y otros. Es cercanía con personas que llegan a nuestra memoria y que nos contactan o que contactamos más gratuitamente. Es buscar algún contacto con las hermanitas en los hogares, que no podemos visitar.

Es la preocupación por las personas solas, ancianas a veces deprimidas que deben quedar en casa. Es la preocupación creciente por el hambre que amenaza y aqueja siempre más de cerca a muchas familias. Es tratar de solidarizar de alguna manera con las iniciativas que brotan en la población, como el comedor en el cual se comprometió nuestro nuevo párroco.

Es aceptar vivir en la incertidumbre: ¿Habrá algún test, alguna vacuna listos antes? ¿Cómo seguirá la lucha del pueblo chileno por una mayor justicia, cuando pase lo más fuerte de la pandemia, pues la “primera prioridad” es sobrevivir? Para mí, es también un tiempo de no estar en todo lo que se comparte en casa, pues el trabajo sigue.

Al mismo tiempo, más que nunca, siento que me voy en nombre de la fraternidad ya que optamos juntas por que siga yendo al hospital, a pesar del riesgo que pueda haber de traer contagio a casa… por solidaridad con lo que sufre tanta gente.

Cuidar la manera de regresar a casa, desinfectando todo, es engorroso. Pero es consecuencia de la solidaridad. Es un privilegio tener un trabajo en este momento. Tantos vecinos sufren ya las consecuencias de la cesantía. Es también, más que nunca, querer traer ánimo a los pacientes que no pueden tener visita de sus familiares y amigos.

Es también la ocasión de expresar con gestos muy concretos, en nombre de tanta gente, el aprecio y agradecimiento hacia los trabajadores de salud, cuidando que el ambiente donde trabajan sea limpio, seguro y ojalá agradable. Es tratar de informarme para hacer las cosas bien, entender lo que vamos viviendo.

Es tener la suerte de “contemplar” día a día la entrega inteligente y bien coordinada del personal para salvar la vida de sus semejantes, cualesquiera que sean.

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