Presencia en America Latina

Nacimiento de la Fraternidad de las hermanitas de Jesús en América Latina

En 1946, a los 7 años de ser fundada, la joven fraternidad crece y crece.

La hermanita Magdalena siente la necesidad de retirarse a un lugar solitario para rezar, adorar, contemplar, recogerse en una gruta de Provenza, muy frecuentada también por el hto Carlos de Jesús en recuerdo de una tradición que lo recordaba como ermita de santa María Magdalena.

Se va a descansar y se expone vulnerable al encuentro con Dios. En esa serena y solitaria quietud, crece su fe y entra en el torbellino de Dios. El dinamismo del poder de Dios, genera movimiento y entra, sin saberlo, en un tornado vertiginoso.

De un modo imprevisible, la invade una intuición extraordinaria.

“repentinamente me asalta una certeza… como si me la impusiera una gran luz interior… La fraternidad debía extenderse al mundo entero y volverse “universal”.

Había dado a luz su “querida familia” solamente para el Islam de los países árabes, con una preferencia, por los nómades. Afirmaba que la naciente fraternidad era para ellos: “Insisto en la Consagración a Dios por el Islam, créeme, es una inspiración contra la que no puedo luchar” (le escribe al padre Voillaume).

Esta apertura de la fraternidad, más allá del Islam, había alterado todas las previsiones de la hermanita Magdalena

“El Señor me hizo ceder, de una manera tan fuerte e inesperada, que tuve la certeza que esto no era mío”. Con todas mis fuerzas yo estaba apegada al Islam”. Él me tomó de la mano, como siempre, para hacerme trazar un plan completamente diferente al mío. A partir del momento en que dije “SI”, se presentaron vocaciones otras que para el Islam. “Yo creo muy claramente que esto viene de Dios. Creo que la fraternidad va a tomar proporciones tan vastas como las del Corazón de Cristo”

Esta luz va tomando rostro…: inserción en la vida obrera en Francia, en Roma….

La atraen los gitanos, oye hablar de tribus nómadas cristianas  orientales, que rezan en árabe igual que sus amigos musulmanes, descubre el Oriente en el año 48.  En todas partes, la sacude lo que viven las personas más abandonadas y marginadas… y así llega a África en el año 51.

En el 52 dirige sus pasos hacia América. Pero ante la inmensidad de este continente, se pregunta “¿por dónde empezar?”

Lo que le llama la atención en muchos países es la presencia de indígenas en situación de minoría y a menudo despreciada, ¡cuando ellos son los primeros habitantes de los países! La prioridad va a ser, ir a su encuentro. En junio de ese año,  va con la hta Jeanne, al Brasil y recorrerá de sur a norte el continente americano.

En Argentina, en Chile y luego en Perú, busca siempre los lugares más desfavorecidos para iniciar el proyecto de Dios.

Pero la fraternidad que más quiere, entre todas, es la que hará en la pequeña tribu indígena de los Tapirapés. En el Mato Grosso del Brasil. Son apenas un poco más de cincuenta. Las hermanitas van a iniciarse poco a poco, al modo de vida de sus nuevos amigos aprendiendo su idioma y dejándose enseñar por ellos, y ofreciendo algún servicio.

La llegada a Santiago, está marcada por el encuentro con los hermanitos de Jesús que las llevan a un hogar de empleadas donde quedan algunos días. En Chile, el padre  Hurtado se alegra con la llegada tan deseada de las hermanitas. Después de conocer el barrio de la fraternidad de los hermanitos,  decide inmediatamente la fraternidad de las hermanitas, cerca de ellos. La marca permanente de su opción, es que  no renuncia a nada… audacia y tenacidad, confianza sin límite en Dios que lleva de la mano

Tiene solo 1 día en Perú “tiene que estar todo decidido de acá a la noche…”

“Nos conquista un barrio cerca del mercado donde las mujeres, andan con vestidos coloridos y grandes sombreros. Allí a 200 metros hay una montaña de casitas pobres delante al mar

Es un lugar privilegiado para hacer reinar la Unidad en el Amor.

Cinco pastores protestantes recorren ya el barrio.”

 Nos ofrecen un terrenito, con cuatro paredes y podremos levantar dos piecitas en el fondo

Subimos el “cerro”, escoltadas por los pobres del barrio, desde la base de la montaña, y nos piden prometerles  que las primeras hermanitas van a llegar muy pronto. Les digo que pido a san Martin de Porres cuatro postulantes: una de brasileña, otra  de Chile, una peruana y una argentina….

Al pasar por la Argentina todo lo resolvimos en menos de dos días y partimos felices soñando con las tres futuras fraternidades: la “villa miseria” en la ciudad de La Plata, la fraternidad de acogida en Buenos Aires y una fraternidad de adoración y noviciado cerca de Nuestra Señora de Luján.”

Esta búsqueda incansable de una minoría abandonada, un grupito que no interese a nadie, marca la etapas de este viaje alrededor del mundo, la hermanita está convencida que la fraternidad debe consagrarse a ellos, de manera prioritaria.

Gracias a tantos otros pueblos del Continente porque en sus manos, Abandonadas a  su cariño y cuidado, aprendimos a vivir.

Las hermanitas de Jesús.

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