México

Nosotras hermanitas de México, salimos de la capital después de haber vivido muchos años de presencia en distintos barrios de la ciudad, el ultimo lugar fue el cerro del Chiquihuite, en la colonia Tlalpexco situado en la periferia de la ciudad, donde compartimos nuestra vida durante 33 años.

 Actualmente nuestra realidad, nos  llevo a escuchar necesidades que nuestra etapa de vida nos imponen.  El barrio de Tlalpexco ubicado en la orilla de la ciudad: un cerro con calles muy empinadas, casitas muy precarias, la lejanía del centro de la ciudad: nos complicaba la vida puesto que es  una ciudad sobre poblada, con grandes  dificultades de transporte por lo tanto mucho desgaste y tiempo.  Esa situación nos llevo a tomar la decisión de irnos a  la ciudad de Puebla con otras condiciones de vida más  humanas, mas  adaptadas a nuestra etapa actual.

Es así como nuestras dos hermanas mayores Margarita y María Refugio dieron el paso para estar en una residencia de personas mayores dándoles una cierta calidad  de   vida,  conscientes de  seguir viviendo su misión de hermanita de Jesús  a la escucha y presencia gratuita a los demás.

Esa misma realidad llevo a la fraternidad  de Oaxaca  a un cierre definitivo al principio de  este año ,  cada una regreso a su tierra de origen ,después  de 60 50 ,30 años  de presencia en México llevando en sus  corazones, todo lo vivido, aprendido compartido junto al pueblo mexicano:  Rostros concretos de tanta gente que las han acogido con mucho cariño confianza, amistad;  ahora su misión sigue allá más cerca de sus familias, en distintas fraternidades, con otra realidad diferente, pero la misión es siempre la misma, presencia de oración,  amistad, y  escucha a los que nos rodean .

Ahora  estamos en Puebla  en una realidad de barrio de casitas iguales, (cooperativa Infonavit para familias obreras)- tejiendo nuevas relaciones en el día a día.

 Betty trabaja  en una cafetería-biblioteca con otros compañeros y compañeras de diferentes edades.   La cafetería es un espacio alternativo   de reflexión, encuentros, pequeños grupos musicales, eventos culturales  como presentación de libros,  documentales  con el fin de crear dialogo, conciencia y solidaridad. Es un espacio de encuentro de muchos jóvenes  y  grupos diversos.

En el barrio, las relaciones se van tejiendo en la vida cotidiana, en las idas y venidas.    Cada 15 días  nos reunimos con algunas mujeres  para reflexionar y compartir la palabra de Dios: tienen mucho deseo de rezar, y comprender la Palabra y  profundizar su fe.  Resulta ser también   un espacio donde  nosotras las mujeres  podamos compartir nuestra realidad  con sus sufrimientos, interrogantes… hemos ido creando un clima de confianza y sencillez.

 Los domingos acompañamos a la señora Blanca,  ministra de la Eucaristía con  la misión de llevar la Comunión a las personas enfermas o mayores  de  edad, imposibilitadas de participar a la liturgia dominical.  Muchas de ellas viven una gran  soledad: desean ser escuchadas con atención y cariño. Tienen el sentimiento de estar un poco abandonadas por sus familiares y sus propios hijos.

Nuestra misión  nos lleva siempre a buscar los excluidos y  marginados de nuestra sociedad.  Habiendo  vivido varios años en la Ciudad de  México, visitando los presos en los reclusorios, yendo siempre al encuentro de los más necesitados;  acá  encontramos personas mayores  de edad, enfermas, mujeres solas o viviendo  situaciones familiares precarias, maltratadas,  asumiendo situaciones económicas difíciles. Todas necesitando una presencia de escucha, respeto  confianza, que ayuda a la persona a creer nuevamente en ella, en su valor de persona.

 Queremos ser una presencia  hermana, amiga  donde palpamos la presencia de Dios dándonos  mutuamente la “buena noticia “.

 

 

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