Nazareth

“Cómo el hermano Carlos fue seducido por Jesús en su misterio de Nazaret, las hermanitas están llamadas a vivir una vida contemplativa, el plena masa humana, en el mundo de los pobres. Si ellas mantienen su mirada y su corazón fijos en Jesús, su vida podrá ser cómo una levadura. Poco a poco Él las transformará a su imagen y las hará comulgar con su misterio de muerte y resurrección, fuente de salvación para el mundo”…

…Las hermanitas contemplarán a Jesús más especialmente en el misterio de Su humildad, en Belén y Nazaret.

Belén, donde Dios se revela en la impotencia y fragilidad del niño, marca profundamente toda la fraternidad con su característica de pobreza, debilidad y abandono y le da a la vez, esa nota de sencillez, mansedumbre y alegría tan propia a la infancia espiritual

Nazaret, lugar donde el Hijo de Dios quiso encarnarse para restablecer la fraternidad universal herida por el pecado y donde Él vivió pobre entre los pobres, conduce a las hermanitas a vivir de la misma manera y a revelar así la Buena Noticia de la venida del Reino.

Este llamado a expresar con toda la vida el misterio de salvación que se manifiesta en belén y Nazaret es la misión propia de la Fraternidad en la Iglesia.